miércoles, 15 de julio de 2026

Bajo la sombra de Qianlong: Las sangrientas campañas Qing contra Birmania (DEFINITIVA)



Tras el rotundo fracaso de la campaña militar anterior por parte de las huestes del Gran Qing de China en Birmania, su maximo responsable, el comandante Yang Yingju, avergonzado y temeroso de la respuesta del emperador mintió descaradamente que, según consta en los informes de la época Bhamo había sido ocupado y todos sus habitantes empezaron a usar coletas chinas (estilo manchú) y que el comandante general de la defensa Birmana Ne Myo Sithu tras perder 10, 000 hombres había rogado la paz. Del que inclusive le incitó al mismo emperador Qianlong que aceptara la paz con el Reino de Ava.

La tapadera tuvo patas cortas cuando Qianlong se enteró de lo sucedido en el que llamó con urgencia a Yang; a su llegada a la corte de Pekín las cosas se volvieron críticas para el comandante pues este terminaría suicidándose por pedido del regente.

Tras las sucesivas derrotas la corte como el emperador no comprendían como un país relativamente pequeño como Birmania no podía ser vencido.  En ese momento pensó que tal vez la causa era el empleo de guerreros chinos del Estandarte Verde por lo que planeó en utilizar a los propios guerreros Manchú, cabe acotar que los Qing veían a su etnia como guerreros por naturaleza. *

**Aunque los manchúes en el poder eran una minoría absoluta (apenas un 2% de la población), mantuvieron el control de millones de chinos Han mediante una mezcla de fuerza militar y una segregación estricta**.

De esta manera el regente nombró para su nueva y calculada campaña militar al veterano comandante manchú Min Rrui, su yerno, como gobernador general de Yunnan y Guizhou, y jefe de la campaña en Burma.

De esta forma la invasión ya no era algo puntual era una guerra total por lo que inmediatamente se hizo llamar desde el norte de China como Manchuria, a ejercitos compuestos por mongoles y tropas de elite manchús, así mismo, miles de combatientes del Estandarte Verde y milicias tai que acompañarían la misma. La fuerza total constaría de alrededor de 50, 000 hombres en buena medida infantería. Además de recursos desde todas las provincias de China.

Soldados de la Bandera Azul durante el emperador Qianlong de China, durante la dinastía Qing.

Al otro lado del charco se dice que el jefe de estado de Ava, Hsinbyushin permanecía confiado, del que no preocupo dejndo sus tropas, por ejemplo, en Siam (Tailandia) tras su conquista y posterior aplastamiento de focos de resistencia. Sin embargo se trataba por mucho la mayor amenaza a la que se enfrentaban desde las pasadas campañas. 

La ofensiva china, llegó en noviembre de 1767 con Ming Rui habiendo planificado la invasión en dos frentes al finalizar la temporada de lluvias de la región: El ejército de Rui debía acercarse a Ava a través de Hsenwi, Lashio y Hsipaw al descender por el Río Namtu. Esta ruta principal como curiosidad fue la misma seguida por las fuerzas de Qing que persiguieron al emperador Yongli de la entonces dinastía Ming del Sur. El segundo ejército encabezado por el general E' erdeng'e debía avanzar sobre la misma ruta de Bhamo. El objetivo en pocas palabras era encontrarse y cerrar una maniobra de pinza sobre la capital Birmana de Ava. 

Por su parte el plan Birmano consistía en retener al segundo ejército chino en el norte de Kaungton y luego enfrentarse al ejército enemigo principal en el noreste con dos ejércitos. 

El ataque fue aplastante para las tropas del Gran Qing, el cual tomó con mucha facilidad Bhamo y tras ocho días empezada la contienda el ejército principal se hizo con los estados Shan de Hsenwi y Hsipaw, respectivamente; Ming Rui estableció en Hsenwi una base de suministros al cual asignó también 5,000 soldados como retaguardia. 

El comandante se diriguió con al menos 15,000 soldados en dirección a Ava. Los manchués se impusieron en diciembre en la batalla del desfiladero de Goteik, al sur de Hsipaw, donde los dos ejércitos principales de cada bando chocaron, superados en gran número el ejército principal de Maha Sithu fue brutalmente derrotado por los grupos especiales (banderizos) de Ming Rui. 

También Maha Thiha Thura resultaría repelido en Hsenwi. 


La desastroza noticia que todo salió mal en la batalla de Goteik que debía debilitar a los invasores llegó a la corte de Ava, lo que desembocó en pánico generalizado, en el que el rey Hsinbyushin dio cuenta de la gravedad de la situación lo que hizo llamar de regreso a los ejércitos que se encontraban desde Siam.

Con esta ventaja más que favorable Ming Rui no perdió la oportunidad y avanzó deprisa, conquistando ciudad en ciudad a su paso, en el que finalmente se topó con el Río Irawadi, Singu, a tan solo 48 kilómetros al norte de Ava, en el corazón de Birmania misma. A inicios de 1768 uno de los puntos favorables al reino de Ava fue que la fuerza que debía bajar desde el norte y descender al Irawadi fue completamente contenida en Kaungton y no se encontraría con la fuerza principal china según lo previsto.

VER PARTE V ACÁ: 

El contraataque birmano, llegó cuando el rey Hsinbyushin sin embargo guardo la calma ante el aplastante ejército Chino de 30, 000 hombres sino que uso el temor con tenacidad, al fragor de la batalla con las tropas enemigas a las puertas de la ciudad; la corte por su parte instó al rey a huir del lugar pero él se negó rotundamente, diciendo que él y sus hermanos príncipes hijos de Akaungpaya lucharían contra los chinos solos si fuera necesario.

Así partieron los primeros movimientos de Ava en el que Hsinbyushin envío, se dice, calmadamente un ejército para tomar posición fuera de Singu liderando a sus hombres y ayudándoles en todo momento.

Con los avances, el comandante chino beligerante se había extendido sofocando a sus propios suministros por lo que no podía dar paso más en el territorio, por lo que se estableció en un punto fijo. Tras esto grupos de guerrillas en medio de la selva boicotearon los suministros restantes enviados desde el lejano Hsenwi, en Shan del norte, lo que afectó las líneas de suministro. 

De esta manera Ming Rui tuvo que recurrir a tácticas defensivas del terreno capturado con la esperanza que el ejército del norte llegase en su ayuda, lo que no sabía es que este había sufrido cuantiosas bajas en sus repetidos ataques del fuerte Kaungton. 

Derrotado el comandante E' erdeng'e se retiró pese a las ordenes expresas de no hacerlo; los ataques de guerrillas que no cesaban de fustigar a los soldados Qing eran liderados por el general Teingya Minkhaung, lugarteniente de Maha Thiha Thura. 

Tras todo y para peor en el bando manchú es que las endurecidas tropas de Ava empezaban a llegar desde Siam, seguidamente el comandante a cargo en Hsenwi se quitó la vida ante los reveses, por otro lado el ejército principal de Qing ahora estaba sola y privadas de suministro alguno. Se dice miles de soldados murieron ante el calor sofocante de la selva y además diezmaron con las enfermedades. 

Ming Rui abandonó toda esperanza de avanzar a Ava y en su lugar buscó escapar de regreso a Yunnan con tantos soldados como fuera posible.

La batalla final llegaría entre los dos grandes bandos posicionados en medio de la selva (marzo 1768), cuando Rui empezó a ser atacado por hombres consistentes en 10,000 infantes y 2,000 jinetes así mismo los birmanos intentaron rodear a los atacantes diviendo un ejército en dos; en este punto Maha Thiha Tura reemplazó a Maha Situ en el mando general. Maha Situ se enfocó en perseguir con un ejército más pequeño a Ming Rui, por otro, Maha Thiha Tura avanzó por la ruta montañosa para soprender a los chinos.

El trágico destino de la tercera invasión china se selló en las colinas de la actual Pyin Oo Lwin. Allí, mediante un cerco asfixiante y milimétrico, los birmanos arrinconaron al coloso Qing en una trampa sin salida. Tres días de combate encarnizado bastaron para borrar de la historia al legendario ejército de los banderizos en una matanza de proporciones casi míticas; se decía que los defensores apenas lograban sostener sus espadas, pues el metal y el cuero estaban empapados en la sangre de sus verdugos.

De aquel orgulloso contingente de 30 000 combatientes, apenas 2500 cautivos presenciaron el amanecer de la derrota. El resto de la expedición imperial pereció en el barro de la batalla, consumido por las enfermedades de una tierra hostil, o ejecutado sumariamente en el último suspiro de una de las aniquilaciones más absolutas y sangrientas de la historia militar asiática.




















Bajo la sombra de Qianlong: Las sangrientas campañas Qing contra Birmania (RECARGADO) (III pte.)

 


Tras el rotundo fracaso del gobernador Liu Zao en conquistar las tierras fronterizas y la propia Burma, como su caida en desgracia, al aniquilarse, el Emperador Qianlong enfureció momentaneamente, sin embargo también delegó una nueva acción punitiva contra el reino de Birmania. La tarea ahora fue designada a Yang Yingju un experimentado oficial de fronteras con largo servicio en Xinjiang y Guangzhou. En esta ocasión sin embargo las autoridades chinas apostaron a una operación que se extendería hasta el corazón mismo de Birmania y no únicamente el aseguramiento de las fronteras en disputa, con su terreno montañoso, selvas densas y el control de la capital real en Ava del reino Konbaung. Las pretensiones últimas de los Qing eran colocar a un manchú como aspirante al trono birmano. En líneas generales los manchúes tendrían como objetivo primero llevar la invasión a través de la localidad Birmana de Bhamo y luego, descender el Río Irawadi hasta llegar a Ava.

Pese a todo se sospecha que la Corte de Ava ya se encontraba bien informada de las intenciones militares de las huestes del Gran Qing con lo que se prepararon para una cruenta batalla. El plan maestro de Hsinbyushin no buscaba un choque frontal inmediato, sino una calculada trampa mortal: pretendía atraer a las fuerzas manchúes a las profundidades del territorio de la Alta Birmania para, una vez vulnerables, cercarlas por completo; siguiendo esta estrategia, el comandante de campo Balamindin recibió la orden de abandonar la posición de Bhamo y replegarse estratégicamente unas millas al sur, hacia el río Irawadi, para atrincherarse en el fuerte de Kaungton

La fortaleza no era un objetivo fácil; había sido fuertemente acondicionada y artillada con un cuerpo de cañones bajo el mando directo de artilleros franceses, quienes habían sido capturados una década atrás, en la batalla de Thanlyin de 1756. El monarca activó también la segunda fase de su tenaza, ordenó a un segundo ejército, liderado por el general Maha Thiha Thura acantonado en la guarnición oriental de Kenghung (la actual Jinghong en Yunnan), marchar a toda prisa hacia el teatro de operaciones de Bhamo cruzando los estados Shan del norte, sellando así el destino de la segunda invasión imperial.

Pintura en acuarela, pluma y tinta realizada en 1855 por el artista oficial británico Colesworthy Grant. Muestra el interior del salón de audiencias del Palacio Real. Al fondo se alza el majestuoso Trono del León (Sihasana Rajapallanka), el sitial sagrado de los reyes de Konbaung, Birmania.

La batalla en los primeros movimientos de las tropas Qing o manchús sus guerreros capturaron rápidamente Bhamo en diciembre de 1766, estableciendo una base de suministros en el lugar, así mismo los chinos comenzaron a sitiar la guarnición establecida en Kaungton, tras repetidos asaltos sin embargo el general Balamindin y sus hombres resistieron. En el fragor de la batalla llegarían los preparados refuerzos birmanos, donde dos ejércitos líderados por el general Maha Sithu y por el comandante en jefe Ne Myo Sithu respectivamente rodearon los chinos. Las enfermedades derivadas del clima tropical diezmaron a los soldados imperiales uno por uno y tras una larga agonía a causas como: Cólera, Disentería, por mencionar algunos males de la infranqueable selva birmana se debilitaron.

En medio del tiempo muerto y con las tropas Qing debilitadas un tercer ejército el de Maha Thiha Thura se posicionó en las cercanías de Bhamo para bloquear la ruta de escape a Yunnan. Con el que la fuerza de los Konbaung tenían prácticamente envueltas a las de Pekín.

Lo que seguiría inmediatamente después, el ataque de todas las fuerzas combinadas contra las fuerzas chinas sitiantes y atrapadas en el corredor Kaungton - Bhamo privado además de todo suministro; los defensores atacaron entonces desde los flancos: Balamindin desde el fuerte de Kaungton y el ejército de Ne Myo Sithu desde el norte. En ese momento los atacantes de Qing intentaron moverse hacia el norte y el este donde sin embargo eran esperados por el mismo Maha Thiha Thura de acuerdo con el plan de Ava, en el que los dos ejércitos restantes se unieron y neutralizaron prácticamente a los enemigos.











Bajo la sombra de Qianlong: Las sangrientas campañas Qing para someter a Birmania

En un páramo desolado únicamente rodeado de árboles de todo tipo, reina el poder Konbaung de Burma (Hoy Myanmar), entra colinas, bosques espesos y densos, del que se volvería más temprano que tarde escenario de un conflicto muy poco conocido pero brutal de la historia sino - birmana, del que el poder imperial de los Qing (la última dinastía de China en su haber), en 1765 durante su máximo esplendor buscaría su propia extensión e influencia en los estados adyacentes del sudoeste del imperio. En estas ambiciones políticas - administrativas Qing las fronteras de Shen se volverían la manzana de la discordía entre ambos países y ambos poderes, del que sin embargo la dinastía birmana de Konbaung intentaría resistir al poder sofocante de China. 

Durante siglos, los límites que separaban a ambos gigantes no eran más que líneas invisibles trazadas sobre la densa selva. En este territorio de nadie, los jefes locales jugaban a dos bandas, rindiendo pleitesía y pagando tributos tanto al trono chino como a las cortes birmanas para mantener la paz y su propia autonomía. Pero al final del día era un equilibrio delicado. Sin embargo, el descontento de la población local resultó evidente para los chinos quienes defendían para 1730 que podían con sus propias cosechas y no necesitaban de poderes extranjeros, resaltando que no necesitaban pagar tributo alguno a ningún gobierno extranjero. En 1732 se presentó así la primera escaramuza que enfrentaría los Qing donde una fuerza shan, compuesta principalmente por nativos sitió un campamento Qing en Pu´ er, Yunan, durante 90 días; en el que los chinos respondieron con al menos 5,000 soldados y levantaron el sitio. Los ejércitos avanzaron hacia el oeste pero poco pudieron hacer con la resistencia local. De esta manera y finalmente los Qing, emplearon otra forma de apaciguar el caos: optando en cambio aliarse con los sawbwas neutrales, dotándoles de títulos y poderes bajo la corte. Poco a poco y entre acciones chinas muchos jefes locales dieron el visto bueno a la poderosa corte de Pekín. Sin embargo pronto todo cambiaría con una nueva amenaza para los hijos del Mandato del Cielo...

VER PARTE II ACÁ: 

En el caos de una Birmania fragmentada, surgió una llama que reescribiría el destino de la región. El año 1752 no fue solo una fecha, fue el nacimiento de una dinastía: la Konbaung. Como un río desbordado, su fundador, el rey Alaungpaya, forjó la unidad con hierro y voluntad, reconquistando gran parte del reino en apenas seis años. Pero la unificación no era suficiente; la ambición del nuevo trono no conocía fronteras. Con los estados Shan más cercanos ya recuperados, la mirada de Alaungpaya se dirigió hacia los confines olvidados del norte y este, tierras que habían sido devoradas por la sombra expansionista de la dinastía Qing décadas atrás. Tras sugerencias de los sawbwas a las autoridades para que se invadiera Burma y la fuerte presencia de tropas en la frontera del país por el conflicto con Siam, los chinos lanzaron un edicto para la reconquista de los territorios arrebatados. 

La batalla, en el contexto que un ejército birmano compuesto por alrededor de 20,000 hombres encabezado por el general Ne Myo Thihapate partía de Kengtung para otra invasión Birmana de Siam, Liu Zao (ministro y funcionario destacado de los Qing) vio algunas disputas comerciales menores entre mercaderes chinos y birmanos locales para ordenar una invasión de Kengtung en diciembre de ese año 1765.

De esta manera prepararon la fuerza de la invasión que en este caso incluyó a tropas del Ejército del Estandarte Verde además de las milicias tai shan: en el que efectivamente sitiaron Kengtung y se encontraron con aguerridas tropas birmanas que ya poseían experiencia en batalla tras las guerras con Siam o Tailandia. De esta manera las tropas comandadas por el general Ne Myo Sithu lograron levantar el asedio a la localidad e inmediatamente persiguieron a los invasores llegando hasta la prefectura china de Pu´er siendo derrotados. Se sabe tras este resultado Ne Myo Sithu dejó una guarnición más reforzada y regresó a Ava, capital en ese entonces de Birmania. Por el bando imperial chino todo apunto a un desastre y el principal responsable de la campaña, el gobernador Liu Zao, trato de redimirse que ocultó primero el desastre pero luego decanto por una acción trágica, Liu se arrebató la vida al cortarse la garganta con un cuchillo de su escritorio dejando únicamente un escrito "No hay forma de devolver el favor del emperador. Merezco la muerte por mi crimen".

martes, 23 de junio de 2026

Historias de Macao: El único gran choque de titanes occidentales en China

A principios del siglo XVII, el estuario del Río de las Perlas era el epicentro de una riqueza que desafiaba la imaginación. Macao, bajo el control de la Corona portuguesa, se había convertido en la llave dorada que abría el codiciado comercio entre el Imperio Ming y Japón. Sin embargo, tanta opulencia no tardó en atraer tormentas. Mientras Europa se desangraba en la Guerra de los Ochenta Años, la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (VOC) puso sus ojos en la joya lusa del Lejano Oriente. Lo que siguió en junio de 1622 no fue una escaramuza más; fue un enfrentamiento sin precedentes, el único gran choque militar a gran escala entre dos potencias coloniales occidentales disputado en las mismas barbas del Imperio Chino. Corría el año 1622 para los portugueses en el asentamiento del sureste de China, ahí, y tras permiso de los mandarines Ming de Guangdong para establecer un asentamiento permanente y una base comercial, todo iba de perlas para los lusos, quienes aprovechaban las prohibiciones por ejemplo de comerciar este país asiático directamente con el Japón lo cual constituyó un lucrativo negocio, servir de intermediarios. Sin embargo, el éxito de los portugueses en esta perla del oriente despertó a más de alguno recelos, fue el caso de los holandeses y los ingleses, que también esperaban expandir sus imperios de ultramar. Como antecedentes directo Macao había tenido encuentros con los holandeses en 1601, 1603 y 1607, pero la invasión de 1622 representa el primer enfrentamiento mortal para tomar la ciudad por la fuerza. Detrás de esta agresión había una profunda frustración comercial. El puesto que los holandeses operaban en Hirado (Japón) simplemente no podía competir con las jugosas ganancias de los portugueses establecidos en Nagasaki, quienes gozaban de un acceso directo y privilegiado a las sedas del Imperio chino. La VOC calculaba que capturar Macao resolvería el problema de raíz: les daría su propia base en China y, de un solo golpe, arrebataría a Lisboa la lucrativa ruta Macao-Nagasaki.
Se narra de acuerdo con las crónicas el 22 de junio el experimentado como ambicioso almirante Cornelis Reijersen también llamado 'Reyerszoon' de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, envió a al menos tres hombres y un guía chino para entender si existían posibilidades que los aprox. 10,000 habitantes chinos permanecerían neutrales ante un eventual incursión neerlandés. Tras esto se supo los residentes huyeron del puerto. Fue así que Reijersen eligió a bordo de un bote donde desembarcarían sus tropas, eligiendo el este de la playa de Cacilhas al día siguiente. Como distracción tres barcos holandeses empezaron a disparar al sur de la fortaleza de São Franciso: en el que los barcos portugueses se salvaron porque se retiraron justo en la noche anterior. Sin embargo, para colmo de males de los portugues sus efectivos más aptos como los mejores cañones habían sido enviados con tropas del ejército Ming a combatir a Manchuria, al norte del país. Por lo que en teoría las tropas restantes en puerto estaban vulnerables. Tras una agobiante tarde de salvas de cañón e insultos cruzados —donde la prepotencia holandesa llegó al extremo de proferir atroces amenazas desde sus cubiertas, prometiendo la muerte de los hombres y el ultraje de las mujeres de la colonia—, las aguas del estuario recuperaron una calma aparente al caer la noche.
Las naves de la VOC se replegaron sin haber logrado causar una sola baja en las filas lusas, pero el silencio no llegó. Convencidos de que el amanecer les traería una victoria fácil, los neerlandeses transformaron la vigilia en una fiesta anticipada: el estruendo de los tambores y el agudo clamor de las trompetas resonaban desde los navíos, rompiendo la oscuridad con cánticos marciales y brindis de soberbia. Sin embargo, Macao no se dejó intimidar en el silencio. Desde lo alto de las murallas y los baluartes, los portugueses respondieron al desafío con su propio festejo desafiante.
Justo antes de la feroz batalla por la defensa de Macao los registros estiman que solo había 50 mosqueteros y 100 residentes capaces de portar armas. De esta manera la batalla dio inicio, en un primer movimiento los barcos holandeses Groeningen y Gallias reanudaron su ataque contra el São Francisco al amanecer del 24 de junio, día de la festividad de San Juan Bautista, donde los artilleros portugueses respondieron al fuego desde el bastión con tanta ferocidad que dejaron al Galias gravemente dañado el cual tuvo que ser hundido unas semanas después, entre tanto, al menos 800 soldados de las filas holandesas desembarcaban en el lugar con aprox. 32 lanchas anfibias equipadas con cañones de pequeño tamaño llamados Pedrero, también cinco barcazas y dos barcos de mayor tamaño con apoyo de artillería pesada. La sangrienta batalla estaba servida: dos horas de intenso combate dejaron las primeras bajas de ambos lados, por el lado del VOC 40 fueron abatidos y también fue herido el mismo Reyerszoon, mientras que del lado lusitano, resultaron muertos hasta seis ibéricos. Atrincherados en la playa bajo el mando de António Rodrigues Cavalhino Macao resistia. En el VOC el capitán Hans Ruffijn tomó el lugar de Reijersen (fuera de batalla), ordenando a sus aún cientos de soldados que avanzaran tomando las trincheras y retrociendo António Rodrigues Cavalhino...
Con la cabeza de playa firmemente bajo control, Ruffijn no perdió el tiempo: consolidó una retaguardia dejando dos compañías custodiando la orilla y se lanzó al interior con el grueso de sus fuerzas; la marcha hacia la ciudad se convirtió de inmediato en un constante y tenso intercambio de fuego, persiguiendo y chocando en escaramuzas con las tropas de Cavalhino que se batían en retirada.
Algo que no calcularon los sitiadores fue que una marea viva de resistencia aguardaba adentrados en la ciudad y camuflados en el monte, los holandeses marcharon hacia el centro de la ciudad de manera ordenada hasta llegar al campo de tiro de la Fortaleza do Monte, donde fueron sometidos a un intenso bombardeo por parte de un variado mosaico de milicianos, incluyendo soldados portugueses retirados del Estado de la India que se habían casado y establecido en Macao, comerciantes euroasiáticos y sus sirvientes domésticos, chinos locales y marineros, mercaderes españoles y cientos de esclavos africanos del Mozambique portugués.
El terreno hacia la Fortaleza do Monte no les daba tregua. Estaban expuestos en un campo de tiro abierto, recibiendo plomo desde las alturas por parte de francotiradores heterogéneos pero letales. El capitán Hans Ruffijn luchó hasta la muerte en medio de la trifulca; cuando murió las tropas neerlandesas entraron en pánico y huyeron. Los que pudieron llegar a los botes después serían acosados por los disparos del fuerte y sin más opciones la fuerza huyó de Macao.

Historias de Macao: El choque de Imperios [Segunda batalla de Tunmen]

La feroz batalla en las costas de Tunmen, se repetiría en un segundo enfrentamiento entre fuerzas portuguesas y la armada china del imperio Ming la cual explotó en la ahora hipermodernas aguas territoriales de Hong Kong, a una corta distancia en barco de la actual Macao. Como mencionabamos en una anterior ocasión, los lusos habían logrado escapar casi milagrosamente de un asedio maritimo contra el imperio más poderoso en pleno siglo XVI, lo que, sin embargo no mermo las hostilidades entre occidentales y orientales que a la larga desembocaría en un nuevo choque de mundos. En esta nueva ocasión, se nos presenta un complejo escenario prebélico donde Portugal llevó consigo una segunda embajada ante el emperador del Gran Ming de China. En abril de 1521, los muelles de Lisboa despidieron a una nueva y ambiciosa expedición. Aprovechando la seguridad de la gran armada que zarpaba hacia la India al mando de Duarte de Meneses, una flotilla independiente se abrió paso en el Atlántico. Su destino final era mucho más lejano y misterioso: el Celeste Imperio de China. Al mando de esta misión marchaba Martim Afonso de Melo Coutinho, quien comandaba cuatro robustas carracas. Para asegurar la lealtad en las peligrosas aguas asiáticas, Coutinho confió la capitanía de sus naves a sus propios parientes, Vasco Fernandes Coutinho y Diogo de Melo Coutinho, junto al experimentado Pedro Homem. El propósito de la Corona portuguesa era monumental: se trataba de la segunda embajada oficial enviada para ganarse el favor del emperador Ming. La misión no solo buscaba sellar una alianza diplomática, sino también levantar una feitoría —un enclave comercial permanente— en el punto más estratégico de la costa china. Para lograrlo, los recién llegados confiaban en el terreno ya pavimentado por Fernão Pires de Andrade y el embajador Tomé Pires, quienes ya se encontraban en el interior del país intentando abrir las puertas del imperio.
Figurilla del portugués Tomé Pires, como dato trágico mientras la flota de relevo de Melo Coutinho navegaba en 1521-1522 con la esperanza de apoyarse en él, la realidad en el interior de China se estaba volviendo una pesadilla. Tras la muerte del emperador Zhengde y las noticias de las batallas en Tamão, la embajada de Pires fue rechazada, y él terminó encarcelado en Cantón, donde moriría años después sin ver el nacimiento formal de Macao.
Tras un largo viaje y uno que otro revés la flota alcanzó por fin el delta del río de las Perlas en agosto de 1522, entrando a puerto sin mayor dilación. Para la mala fortuna inicial, aunque un secreto a voces, la antigua misión había sido encarcelada, como ahí en la zona marítima patrullaba una gigantesca flota china encabezada por Ke Rong y Wang Ying'en debido a la temporada de alto comercio. Las autoridades se percataron de la situación que creyeron que restablecer las relaciones con Portugal les obligaría a devolver lo requisado por lo que pronto trataron de evitarlos. Coutinho intentó agotar hasta el último gramo de diplomacia. Con las bodegas cargadas de obsequios, buscó tender un puente pacífico hacia el interior, pero el almirante Wang Hong y el comisario Zhang Ying'en ya habían tomado una decisión. La flota Ming avanzó como una muralla flotante, interponiéndose agresivamente entre las carracas portuguesas y los accesos. El canal se llenó con un intimidante batir de los tambores de guerra chinos y el trueno de advertencia de sus cañones. Coutinho, consciente de que los oficiales imperiales solo buscaban un pretexto para iniciar la carnicería, ordenó a toda la flotilla mantener su posición y no responder a las provocaciones.
La tensión rompió los nervios de la retaguardia. Al ver que los juncos chinos se abalanzaban peligrosamente sobre su posición, Duarte Coelho do Rego —quien se unió en el Índico y capitaneaba un buque menor de apoyo— ignoró las órdenes de su superior y temerario, ordenó avanzar en solitario y abrió fuego a quemarropa, obligando a la vanguardia Ming a retroceder en mitad de los humos.
Coutinho, furioso por la insubordinación que casi desata la guerra antes de tiempo, le ordenó regresar de inmediato a la línea y lo reprendió severamente en el puente de mando. Tras esto y aún buscando una salida pacífica, Coutinho ordenó atracar cerca de un brazo de tierra y allí hizo vestir ricamente a cinco pescadores locales, y confió valiosos obsequios. Su misión era llevar un mensaje claro a los almirantes: los lusos solo querían comerciar y estaban dispuestos a compensar a China por los desmanes anteriores. Aunque los pescadores le advirtieron que las autoridades Ming no los escucharían, Coutinho insistió. El pronóstico se cumplió con creces los improvisados mensajeros jamás regresaron. Más tarde trato con dos enviados más pero estos fueron recibidos y bombardeados a puros cañonazos. Tras 14 días los lusos entendieron la reticiencia y decidieron emprender la retirada hacia mar abierto. Sin embargo, esto no duraría mucho pronto los Ming abrieron el fuego y finalmente dio paso a la batalla. En un primer movimiento el junco de Coelho quedó aislado del conjunto portugués pero logró escapar a los atacantes, los disparos de las naves occidentales respondieron, con el que el volumén de fuego provocó daños a la santabárbara de la carraca pequeña de Diogo de Melo Coutinho, lo que dió por muertos a los tripulantes al estallar el barco, mientras que otros cayeron aún vivos al agua de las costas de Tunmen, en ese momento Pedro Homem en un acto valeroso intentó el rescatar a los sobrevivientes junto a su carraca, lamentablemente para él fue hostigada por los atacantes, y, luego su barco fue capturado, entre la trifulca abordo del mismo y en ataques desesperados resultaría fallecido.
Cuando todo parecía perdido y la flotilla lusa estaba a punto de ser acorralada de nuevo en alta mar, el clima de la costa de China intervino. Un violento y repentino temporal, un tifón típico de la región, azotó el estrecho. La tormenta, que habría sido una maldición en otras circunstancias, se convirtió en su salvación: dispersó a la armada Ming y permitió que los maltrechos restos de la expedición de Coutinho se perdieran en la bruma, logrando refugiarse semanas después en Malaca.*
**en ese momento exacto, el caos que provocaron las olas gigantes y los vientos huracanados afectó mucho más a los juncos Ming, que aunque eran perfectos para patrullar la costa y los estuarios, no tenían la misma estabilidad que las pesadas carracas oceánicas**.

Historias de Macao: El choque de Imperios [Portugueses VS Ming de China]

Tras años de tensiones por el comportamiento arrogante de los venidos de tierras lejanas llamados basicamente "Barbaros" por los chinos de la Dinastía Ming, un enviado portugués, Simão de Andrade (quien para ejemplo, construyó un fuerte sin permiso, ejecutó a locales y compró niños esclavizados), quien ciertamente participo de actos cuestionables la paciencia de la corte Ming se agotaba. Al morir el emperador Zhengde, la orden es clara: expulsar a los extranjeros. Cabe recalcar que para ese momento el Imperio de Ming era con mucho el imperio más poderoso sobre la faz de la tierra en 1521. En contraste, los estados occidentales se encontraban saliendo de la Edad Media y fragmentada en reinos en constante conflicto. Mientras tanto, los Ming era una superpotencia absoluta: Un gigante demográfico, económico y militar con una burocracia perfectamente engrasada y una población que superaba los 100 millones de habitantes. Para la corte de Pekín, los portugueses no eran una "amenaza" de igual a igual, sino poco más que unos "bárbaros del sur" (nanman) molestos y maleducados que venían a alterar el orden celestial.
Retrato del emperador Zhengde de China.
Planos de la ciudad y puerto de Macao. Entre otras cosas, los chinos y lusos estaban en punto crítico, en mayo de 1520, una flota portuguesa capitaneada por Diogo Calvo llegó a las costas de Cantón (Guangzhou) llevando consigo una embajada oficial con la que pudieran esclarecerse los incidentes acontecidos. La misma estaba compuesta por la carabela Madalena, y al menos un junco perteneciente a Jorge Álvares (el primer portugues en llegar a China) y algunas otras embarcaciones menores. Las crónicas sostienen que la flota espero anclada al puerto de Tamão para comerciar, pero ante la misión diplomática esta falló debido a la negativa de las autoridades Ming. Así a la muerte de Zhengde, el secretario general Yang Tinghe giro órdenes para los portugueses para que abandonaran el país, mandato que fue nefastamente recibido. Ante el rechazo Diogo Calvo y otros allegados resultaron arrestados por las fuerzas imperiales, así como los comerciantes; también dos naves tipo juncos mercantes provenientes de Siam y Patani. En el mes de junio, cuando el aire ya pesaba con el monzón, Duarte Coelho —explorador curtido y el más leal amigo de Jorge Álvares— irrumpió en el escenario con dos juncos desde Malaca. Bastó una mirada a las aguas cercadas para comprender la amarga verdad: la gloria ya no era una opción; la única victoria posible era la huida. Pero el destino es un viento caprichoso que no atiende a la prisa de los hombres. Las embarcaciones, heridas por el tiempo y la falta de pertrechos, no estaban listas para romper el cerco. Y mientras los carpinteros trabajaban contra el reloj y contra la sombra de los cañones chinos, el alma de la expedición se apagaba. Jorge Álvares, el hombre que había abierto las puertas de China para Portugal, consumido por la fiebre y el peso del invierno tropical, cerró los ojos para siempre. Murió en la orilla de la historia, justo antes que el primer cañonazo rompiera el silencio de Tamão.
Ilustración del portugues Duarte Coelho.
El silencio que envolvía al Río de las Perlas se quebró con el rugido sordo de un gong imperial. Desde los juncos Ming, el aviso de ataque resonó como un trueno, y la muralla flotante comenzó a cerrarse sobre los cansados navíos lusos. Ya no había tiempo para los preparativos, ni para el luto por Álvares. Solo quedaba el hierro. Las crónicas narran que finalmente la batalla empezó presentándose las hostilidades con un movimiento por parte de la flota de Wang Hong (capitán general de la costa china): las fuerzas en combate por ambos bandos eran consistentes en el lado chino cincuenta juncos de distinto tipo, por el portugues cinco barcos. Contra el pronostico de Hong las andanadas de cañones occidentales rompieron en un primer momento los juncos de la armada; causando innumerables bajas, así mismo detuvo el movimiento de las autoridades cantonesas, por otro, la ofensiva se extendió con neutralidad táctica en semanas. A la llegada en medio de la mismisíma pausa de Ambrósio do Rego a Tamão con su navio privado, renovó la batalla, donde lusos velarían por su supervivencia y los Ming buscaban una acción de castigo. El almirante chino, Wang Hong, comprendió que el hierro no bastaba para doblegar a los extranjeros; necesitaba algo más... el fuego. Lanzó entonces los brulotes —naves fantasma cargadas de brea y azufre, convertidas en hogueras flotantes— contra la mermada flotilla. El impacto fue devastador. Las llamas lamieron la noche de Tamão, cobrándose varias vidas y devorando las esperanzas. Duarte Coelho, Calvo y Do Rego miraron el incendio reflejado en el mar y entendieron el mensaje del destino: el tiempo de la espera había terminado. O rompían el cerco en ese instante, o aquel rincón del mundo sería su tumba.

jueves, 18 de junio de 2026

El fin del lobo japonés: ¿Cómo una epidemia destruyó un mito sintoísta?

Corría el siglo XVII en Japón, en pleno período Edo, momento en que el archipielago pasaba por un momento de paz sin precedentes en la historia del sol naciente así como prosperidad económica y un florecimiento de la cultura ergo de la mano del conocido Sakoku, es decir, "país cerrado" o aislado del mundo, similar a día de hoy a estados como Corea del Norte al menos en apariencia además de sucesivos gobiernos militares. Si nos acercamos a un fragmento de esta sociedad en el ámbito religioso - ecológico sus habitantes veían al lobo de Honshu como un kami: un emisario divino y guardián ancestral de las cosechas de las comunidades. Por tanto, era todo lo contrario a una amenaza, sin embargo, una epidemia infernal desconocida a ese momento cambiaría el estatus quo ante bellum. Antecedentes De acuerdo con las informaciones del Japón, los primeros registros históricos del lobo japonés datarían del año 713 d. C., en la obra Kofudoki itsubun como a partir del año 967 d. C., donde los registros indican la preferencia de los lobos por cazar caballos, asilvestrados o aquellos en las pasturas, establos y aldeas. En este contexto al menos dos frentes letales coincidieron para exterminar al cánido. El primer fue humano, en 1701 se decretaron las primeras recompensas por su captura, abriendo paso a que en 1742 cazadores profesionales usaran venenos y armas de fuego en su contra; el segundo fue una maldición biológica, en 1736, una cepa de rabia proveniente de China o Corea infectó a los perros de la zona oriental, desatando una epidemia que pronto consumió a toda la nación.
La confrontación Tras esto, no tardo en asociarse al lobo ya no como protector sino como una amenaza, en el que se sabe los especimenes que hasta hace poco habían permanecido intactos a dicha enfermedad, probablemente de las más horrorozas y letales, por la geografía de las islas se vieron pronto diezmados ante algo del que no estaban preparados con defensas (inmunidad). Entre medio de los ataques de las fieraz a los humanos la percepción hacia los mismos pronto se volvió aún más hostil y no hizo más que acrecentarse con la Restauración Meiji de Japón.
La distribución real del espécimen en los siglos XVII abarcaba las islas de Kyushu, Shikoku y Honshu, por este último lugar el cual lleva su nombre. Posible origen La evidencia filogenética indica que el lobo japonés era el último sobreviviente del linaje del lobo del Pleistoceno (en contraste con el lobo de Hokkaido que pertenecía al linaje del lobo gris moderno), y pudo haber sido el más cercano pariente silvestre del perro doméstico. Además, varias razas de perros originarias de Japón también poseen ADN de este lobo como resultado de la hibridación. Presuntos avistamientos Si bien el último lobo de Honshu conocido murió en 1905, en los densos bosques la Prefectura de Nara, han existido algunos avistamientos de la criatura a lo largo del siglo XX, el caso más célebre y documentado ocurrió en 1996, cuando un reputado entusiasta de los lobos y buscador de la especie, Hiroshi Yagi, logró fotografiar a un cánido misterioso en las montañas de Chichibu (cerca de Tokio). El animal de las imágenes mostraba una anatomía asombrosamente idéntica a la del lobo de Honshu: patas cortas, orejas redondeadas y un pelaje que encajaba perfectamente con las descripciones del siglo XIX. Aunque la comunidad científica internacional no pudo validar el hallazgo de forma definitiva por falta de material genético (reclamando que bien podría tratarse de un perro asilvestrado con alto porcentaje de hibridación), las fotografías de Yagi reabrieron un debate que se creía sepultado

Bajo la sombra de Qianlong: Las sangrientas campañas Qing contra Birmania (DEFINITIVA)

Tras el rotundo fracaso de la campaña militar anterior por parte de las huestes del Gran Qing de China en Birmania, su maximo responsable, e...