Mostrando las entradas con la etiqueta Época Moderna. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Época Moderna. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de octubre de 2024

Qué son las islas de Napuka y Tepoto

Qué son las islas Napuka y Tepoto, y por qué se dice que están aisladas en el mundo moderno. En el inmenso Oceano Pacífico, existen dos islas que permanecen aisladas, cuáles son y por qué se dice que están alejadas del mundo moderno como lo conocemos, esta es la historia de: Napuka y Tepoto. Primero hay que saber que estas dos islas son popularmente conocidas como islas de "la decepción", se tratan en datos fríos, de un archipiélago perteneciente a lo que se conoce como la Polinesia Francesa. Esta isla archipielagas, está asociada con la comuna de Napuka. El archipielago al que pertenecen se llama "Tuamotu", componiendo el grupo de atolones coralino más grande del planeta.
Costa del atolón Mataiva, archipiélago Tuamotu, Polinesia Francesa. Imagenes con fines informativos y no comerciales, todos los derechos a su creador: . Napuka fue colonizado desde los atolones vecinos de las Tuamotu. Se han encontrado restos arqueológicos de una decena de maraes, con conchas de tortugas en el subsuelo. El atolón es uno de los lugares utilizados para las tortugas marinas para anidar, si hablamos del primer europeo en conocer o bien descubrir desde la perspectiva occidental estos lugares, se encuentra, el primer europeo en llegar, fue el inglés John Byron en 1765. Sobre los nativos autóctonos de la isla se conoce realmente muy poco a menos una reconstrucción hecha por uno de los presuntos habitantes recuperada por la US Navy, y realizada por Alfred T. Agate, tinta y lápiz. 1839.
Su lejanía, ausencia de infraestructura y el difícil acceso han mantenido a estos dos pequeños atolones basicamente fuera del mapa, donde la vida trasncurre al ritmo de la naturaleza y las olas del mar. Para acceder hacia estas islas no es sencillo, ya que se encuentra ubicadas, a más de mil kilómetros de Papeete, la capital de Tahití; actualmente, Napuka y Tepoto no cuentan con ningún tipo de hotel ni mucho menos restaurantes, y su población es más bien pequeña. Tampoco existe transporte dentro de las mismas y la falta de cualquier tipo de servicio básico las mantienen en la práctica desconectadas del mundo. Sin embargo, su historia está marcada por su rica cultura polinesia y una naturaleza que ha recuperado su espacio con la ausencia humana. Lo que hace especial la historia de estas islas polinesias está marcada por su rica cultura polinesia y una naturaleza que ha recuperado su espacio con la ausencia humana. Napuka, la isla más grande cuenta con ocho kilómetros cuadrados: Es considerada una de las islas más remotas de la Polinesia Francesa y una parada rápida en una ruta aérea circular más amplia por los atolones de Tuamotu. Cuando uno pone pie en Napuka, lo que encuentra es una isla de unos pocos caminos de tierra, el brillo del sol en sus playas además de los sonidos de las áreas habitadas. Cuenta con al menos 300 isleños.
Isla Napuka. La segunda, Tepoto, una pequeña isla a 16 kilómetros de Napuka. Este más asimilado a un atolón mide 2,6 kilómetros de largo y 800 metros de ancho, con una superficie total de cuatro kilómetros cuadrados: Geográficamente es un atolón, Tepoto, no cuenta con la típica laguna de otras islas polinésicas. Su población disminuyó en los últimos tiempos, pasando a tan solo 40 pobladores en 2020.
De esta última se considera que poseía una laguna, pero actualmente está seca. Como mencionabamos fue descubierto por el inglés John Byron en 1765, pero al ser pequeño y aislado ha tenido pocos contactos con el mundo occidental. La isla recibió su primera torre de telefonía móvil en los últimos cinco años, lo que permitió una conexión limitada con el exterior. Según se sabe su sostenibilidad es gracias a la pesca, pero los isleños mantienen su estilo de vida tradicional.

miércoles, 2 de octubre de 2024

Países Bajos devuelve a Indonesia 288 piezas arqueólogicas

Se conoce además, Países Bajos ha devuelto en 2023, objetos, también a Sri Lanka, y la comisión que asesora al gobierno neerlandés estudia nuevas peticiones de Nigeria e India. Países Bajos devolvío a Indonesia 288 piezas de su patrimonio cultural que fueron sustraídos durante la época colonial. Se trata de, al menos cuatro estatuas budistas hindúes traídas de Java en el siglo XIX, y 284 objetos como monedas, joyas, textiles y armas, llegados en 1906 tras la guerra contra los gobernantes locales de Bali. Esta es la segunda vez que el Ministerio neerlandés de Cultura atiende una petición similar del Gobierno indonesio, y el retorno cuenta con el informe favorable de la Comisión para las Colecciones Coloniales. Se prevé que los objetos lleguen a su destino a principios de este mes de octubre. Según, Eppo Bruins, titular neerlandés de Cultura "son piezas que nunca debieron haber entrado en Países Bajos". Durante el periodo colonial, "eran frecuentes los saqueos, pillajes y otras formas de pérdida involuntaria de objetos culturales". Al cual le parece "una cuestión de justicia". La entrega de estos objetos habría tendo lugar en el Wereldmuseum, o Museo de las Culturas del Mundo, de Ámsterdam, que los resguardaba en su colección. Las estatuas budistas proceden del templo Singorasi, del siglo XIII. El resto de objetos proceden de la colección Puputan Badung, en el sur de Bali.
Singhasari fue un reino budista-hindú javanés, localizado al este de la isla Java entre 1222 y 1292 (hoy Indonesia). El reino sucedió al Reino de Kediri como reino dominante en Java oriental. La Comisión neerlandesa estudia ahora el caso de arte sacado de Nigeria e India, y nuevas solicitudes de Indonesia y Sri Lanka. En el marco de la política neerlandesa sobre arte colonial de procedencia dudosa, la devolución solo puede producirse si el país en cuestión lo solicita. Luego se examina el origen de los objetos para saber si fueron sustraídos, en este caso de Indonesia, presuntamente por la fuerza. Con esta información en la mano, y si existe la certeza razonable de que la pérdida fue involuntaria, la Comisión para las Colecciones Coloniales aconseja al Gobierno. Formada por cuatro miembros que permanecen en su puesto un máximo de cuatro años, aunque pueden ser reelegidos por otro periodo similar, son nombrados por el ministro de Cultura. Su presidenta es Lilian Goncalves-Ho Kang You, una jurista que ha sido consejera de Estado. Sus colegas dos expertas en ética y estudios de museos, y en historia colonial y mundial. Les acompaña además un catedrático de Historia colonial y postcolonial e Historia cultural. En el caso de las 288 piezas, sus recomendaciones fueron de un estrecho diálogo y cooperación con el Comité Indonesio de Repatriación.
Ya en julio, de 2023, Países Bajos ya retornó a Indonesia y Sri Lanka un lote de 478 obras culturales que acabaron injustamente en el museo neerlandeses por medio de coacción. En el conjunto figuraba el Tesoro indonesio de Lombok, compuesto de joyas, y la colección Pita Maha, con 132 obras de arte moderno de Bali. Regresó también un cañon esrilanqués de Kandy, decorado en oro, plata y bronce con incrustaciones de rubíes.
"rellena la parte que falta del relato histórico nacional", dijo entonces Hilmar Farid, director general del ministerio de Cultura de Indonesia.
También, Lilian Gonçalves-Ho Kang You, "una nueva relación y un futuro compartido". Y agregó "por medio de consideraciones éticas, y no jurídicas, relacionadas con el pasado colonial". El vínculo entre Indonesia y Países Bajos se remonta al siglo XVI, cuando dio comienzo el comercio entre ambos países. En 1602 fue fundada la Compañía de las Indias Orientales (VOC), que dominó la zona hasta el siglo XVIII. Una vez disuelta, las denominadas Indias Orientales Neerlandesas quedaron bajo dominio colonial. Por otro lado, otros países europeos han considerado la devolución de piezas históricas reclamadas por estos países tal es el caso de Reino Unido, encargó un informe sobre restitución y repatriación que era una guía para los museos de ese país. Si bien abogaba por "la transparencia, colaboración y equidad", actualmente falta una política oficial sobre devoluciones permanentes por parte de centros nacionales y no se vislumbra que esta situación cambie.

viernes, 27 de septiembre de 2024

Qué pasó con la riqueza por la que peleó Hernán Cortés: Dónde está el Tesoro de Moctezuma

La Conquista es un episodio de la historia mexica complejo, no es fácil contarla con una y mil anécdotas, apesar de que se ha estudiado a lo largo de los años, existen distintos tipos de discusiones que si bien muchas con el paso del tiempo han llegado a buen puerto en parte por la tecnología actual y la profesión de incontables investigadores a lo largo de los cientos de años que desaparecieron estas civilizaciones, aún hoy hay temas sin resolver. Este es el caso del misterioso Tesoro de Moctezuma Xocoyotzin, el cual ni Hernán Cortes ni sus descendientes lograron encontrar. Debe saberse que como preámbulo la conquista del imperio mexica además de la curiosidad que despertaron estas civilizaciones mesoamericanas también estuvo impulsada por la ambición de la Corona Española. Hernán Cortés, sin lugar a dudas en mesoamerica busco la búsqueda de riquezas y nuevas rutas, como cualquier conquistador de la época. Así al momento del contacto entre españoles y "indios" no paso mucho tiempo en que se dierann cuenta de la riqueza acumulada por aquel impero llamado mexica, el cual, es conocido por haber crecido a expensas de sus vasallos en todo el actual estado de México.
Una página de la Matrícula de Tributos, un registro de los tributos pagados a México-Tenochtitlan por las provincias tributarias. Cuando los venidos del viejo mundo arribaron cercano al imperio mexica, dieron por fundada la villa Rica de la Vera Cruz, uno de los primeros asentamientos de la Nueva España o el Nuevo Mundo. Esta misión de exploración de Hernán Cortés, continuo a pesar de que el gobernador de Cuba, Diego de Velásquez, le ordenó que regresase a la isla. Siendo la ambición el gran impulsor de aquella desobediencia. Con la llegada de los exploradores y conquistadores, fueron recibiendo tesoros por parte de los indigenas autóctonos. El Tlatoani Moctezuma trató en un primer momento de detener que Cortés penetrara más en el territorio, sin embargo, el conquistador español siguió su avance de manera ferrea, según muchos historiadores por la curiosidad del conquistador y a sabiendas de que existía un imperio en la meseta central de México. Resulta que, al llegar, y resumiendo, Hernán Cortés, quedó asombrado por la ciudad de Tenochtitlán. Recordemos que solo según códices se conoce que hubo una gran ciudad flotante en lo que ahora es el centro de México. Así mismo, notaron que además de ricos, también tenían bastantes enemigos los cuales los rodeaban en diferentes frentes. Esta situación fue aprovehcada por los españoles, ya que se aliaron con los tlaxcaltecas, enemigos ferreos de los mexicas. Cabe destacar y como modo de curiosidad, que muchos historiadores piensan que según escritos de ellos mismos no acababan con los enemigos de tlaxcala: porqué no querían perder su rivalidad con ellos a alusión que se "entretenían" en sus guerras floridas con ellos.
Las guerras floridas, eran resumiendo, guerras rituales entre clanes de los diferentes grupos indigenas; pero pese a su nombre, su próposito era más bien capturar a sus oponentes, más que acabar con cada uno de ellos, siendo capturados para después ser sacrificados. El ejemplo por excelencia es este tipo de guerra ritual entre mexicas y tlaxcaltecas, como mencionamos antes. Entre tanto, Cortés, se enfrentó a hombres de Diego de Velázquez, quien quizo capturar al conquistador sin éxito. A partir de acá surgió un grave problema pues Pedro de Alvarado, sí el que fue herido mediante una flecha en lo que hoy es El Salvador, perpetró la matanza del Templo Mayor, situación que escaló la desconfianza y acaeció el conflicto entre ambos grupos. Tras un gran altercado, los mexicas trataron de linchar y probablemente capturar a los españoles para sacrificarlos, pero estos se escondieron dentro de las murallas y edificios de los templos principales del imperio. En esa situación, Cortés, consternado con lo sucedido, trato de pensar que hacer en tan difícil situación. Es aquí cuando acaeció la conocida noche "Triste". Pero no nos adelantemos, lo que se le ocurrió a Hernán fue escapar lo más antes posible de la gran ciudad mexica. Resulta que antes de querer escapar el tlatoani Moctezuma Xocoyotzin murió en las trifulcas que dieron en contra de él por ayudar a los españoles a esconderse y no ser ejecutados. Presuntamente, con un golpe de una piedra lanzada que cayó sobre la cabeza del emperador, caído en desgracia por su propio pueblo. Fue así que escaparon en lo más oscuro de la noche y de las exuberntes selvas que cubrían los alrededores de México - Tenochtitlan, con lo que fue descubierto por una anciana indigena y fueron descubiertos, con todo lo que esto implicó. Siendo así diezmados los peninsulares por las emboscadas de los indigenas, furiosos por lo sucedido en el Templo Mayor.
¿Ahora bien, se dice que Cortés llevó consigo buena parte del botín existente en la ciudad entre las filas de sus soldados? Pero qué ocurrió realmente. Se sabe, a ciencia cierta y según hechos históricos que el tesoro habría sido perdido en los ataques mexicas. Recordemos que al ser una ciudad flotante, escapar de ella no fue fácil y correr con peso extra como el de cualquier metal precioso no lo era tampoco. Así se señala ferreamente que este tesoro al menos en parte pudo haberse perdido entre las escaramuzas, probablemente cayendo en los pozos de agua que rodeaban la ciudad. Según historiadores conocedores de este caso, correr con armaduras aún ligeras sería muy difiultoso, si se tiene un puño de joyas y oro en los bolsillos. Eso se dice en diferentes crónicas. Por lo que solo los soldados de Córtes que soltaron su botín pudieron sobrevivir. Sin embargo y con este hecho fehaciente en mano, sabemos realmente muy poco de lo que pasó en su totalidad con el tesoro del tlatoani. Sabiendo únicamente que quedó en poder de los mexicas, pero, poco más porque al regresar reforzado Hernán Cortés a la ciudad en 13 de agosto de 1521, no se supo más del incalculable tesoro.

Hay quién piensa que España aún conserva cuatro islas perdidas en el océano Pacífico...

En 1948 nació la historia y, desde entonces, corrió como la pólvora que sería posible obtener la soberanía de Guedes, Coroa, Pescadores y Ocea. En ese mismo año 1948, mientras un hombre trabaja en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores (De España), Emilio Pastor Santos se encontró con la lista oficial de todas las islas del Pacífico que España había vendido a Alemania al menos 50 años antes. Lo que parecía una simple curiosidad histórica, una simple lista de la compra, se convirtió rápidamente en una idea que se coció incluso en el consejo de Ministros "el Imperio Español no se había terminado". Los territorios en cuestión no son de grandes extensiones de tierra. Todo lo contrario se tratan de islas atolones en la Micronesia, pequeñas islas en forma de anillo con una laguna interior, buena parte de ellas, deshabitadas; dentro de la conocida como Micronesia española, entre la Melanesia y la Polinesia. Eso sí, para 1948, fue un notición. Pastor Santos se dio cuenta de que se encontraba ante un documento interesante. Ahora bien, la sorpresa vino cuando, al cotejar el listado oficial, de las islas españolas en estas áreas se dieron cuenta de que faltaban cuatro islas. No aparecían por ningún sitio las islas de Guedes (actualmente Mapia) y Coroa (Ronguerik) del archipiélago de las Marianas, Pescadores (Kapingamarangi) de el de Palaos ni Ocea (Nikuoro) de las Carolinas.
Las islas Carolinas fueron descubiertas por primera vez por europeos que llegaron a las islas por los exploradores españoles Toribio Alonso de Salazar y Diego de Saavedra, que avistaron la isla de San Bartolomé o Taongui el 22 de agosto de 1526. El 1 de enero de 1528 el descubridor Álvaro de Saavedra tomó posesión en nombre del rey de España de las islas de Uluti. El archipiélago recibió nuevas visitas españolas en 1542. No obstante la presencia española se hacía con pinzas, ya que no existía una presencia real en las islas. Recordemos que para este tiempo Filipinas española se mantenía desde el Virreinato de Nueva España. Pero áreas más allá de ellas fue un verdadero reto para los conquistadores. Pasado los siglos los mexicas o mexicanos modernos se independizaron de España, por lo que como dependían del Virreinato de la Nueva España, pasaron directamente a depender de Madrid. Esto ocasionó que el reino no pudiera seguir manteniendo posesiones tan alejadas, por lo que, ellos lo sabían y el mundo entero también dio cuenta de esto. Por esa razón de peso, en 1885, Alemania, que empezaba a surgir como potencia industrial, pero no contaba con un imperio colonial mandó un cañonero a la isla de Yap, en las Carolinas, para intentar anexionarse el archipiélago.
Hasta tal punto creció la tensión internacional, que el Papa León XIII se vio obligado a mediar entre los países implicados para llegar a un acuerdo. Y este quedó en un protocolo fechado el 17 de diciembre de 1885. El resultado fue claro, se reconoció que "los archipiélagos de las Carolinas y de las Palaos" pertenecían al imperio rojigualdo, pero también se permitió a los germanos establecer rutas de comercio y mantener ciertas relaciones con ellos. Aquello, finalmente, demostró la debilidad de Imperio Español y desembocaría una década después en la guerra hispano - estadounidense, o mejor conocida como la crisis del 98. Que enfrento ambas naciones. La razón del Papa para darle el poder a los rojigualdos es que tuvo en consideración la misión evangelizadora de los nativos, que tenían creencias a ojos de la crinstiandad, mundanas. "No puede desconocerse la acción benéfica de España respecto a aquellos isleños. Debe notarse además que ningún otro Gobierno ha ejercido sobre ellos una acción semejante" argumentó el Papa León XIII. Pero eso sí, determinó que el rey debía "hacer efectiva esta soberanía" mediante el establecimiento de "una fuerza suficiente para garantizar el orden y los derechos adquiridos". Y era de esperarse, pues tanto Alemania como Gran Bretaña habían criticado que no hubiera presencia de autoridades peninsulares en la zona. En la actualidad de 1949, cuando Santos dio con el listado de todas las islas y descubrió que faltaban cuatro, rápidamente llegó a la conclusión de que seguían siendo españolas. La idea salto rápidamente en los medios. Inclusive la conocida marca de noticias ABC llegó a titular en ese año "España posee cuatro grupos de islas en la Micronesia" por poner un ejemplo de la magnitud de lo que se había "descubierto". A raíz de esto se dice que el asunto llegó a Consejo de Ministros en enero de 1949 pero la situación era tan mala en ese momento que el gobierno negó cualquier tipo de anexión. En la modernidad, es decir bien entrados los siglos después del descubrimiento de América como de la gran parte de Asia, el protocolo dejó muy suave a quién pertenecía la soberanía de aquellas islas misterosas de la Micronesia tanto así que Alemania suspiraba por las islas españolas del Pacífico. Y ese capricho se avivó más en 1898, cuando Estados Unidos golpeó en el vientre al maltrecho Imperio Español y le hizo "llorar" la pérdida de Cuba, Puerto Rico y las Filipinas. Tanto así que el mismo emperador germano Guillermo II aprovechó entonces la ocasión y a través de su embajador en Madrid, hizo saber las pretensiones de hacerse con "los archipiélagos de Carolinas, Palaos y Marianas".
(Isla de Pescadores, una isla de las cuatro perdidas por los españoles, actual Kapingamarangi, una isla asemejada a un atolón que está aislada en el Pacífico). España tuvo que cumplir por su pobre presencia en las islas, las cuales nunca gestionó del todo. (Si quieres saber sobre la infortunía vivida por los españoles en las islas del Pacífico, entra acá: https://elenfoqueblognuevoelcesar.blogspot.com/2024/05/el-descubrimiento-de-las-islas-salomon.html) Presidencia aceptó la propuesta el 12 de febrero de 1899 a cambio de 25.000.000 de pesetas, aunque hubo que esperar hasta junio de ese mismo año para que la ley permitiera la cesión de forma oficial y esta fuera publicada en la Gazeta de Madrid, el Boletín Oficial del Estado de la época, en él se leía: "Se autoriza al Gobierno para ceder al imperio de Alemania las islas Carolinas, con las Palaos y las Marianas, excepto Guam". Todo parecía haber llegado a su fin, sin embargo... las cosas cambiaron en las décadas posteriores cuando se crearon una y mil teorias, de la presunta soberanía hispanica, por ejemplo en 2014, llegó al Congreso del país. Sin embargo no tuvo cabida la pregunta ya que el Ministerio de Exteriores informó que la interpretación más lógica (del Tratado de 1899) era que ambas partes, España y Alemania tenían claro que se estaban transfiriendo todas las posesiones que la nación - reino hispanica aún conservaba en el Pacífico.
Las islas de la Micronesia en la actualidad, cabe destacar que al ser islas del implacable Pacífico, algunas si no es que la mayoría de estas islas o islotes se encuentran deshabitadas, salvo excepciones. Donde sí hay personas habitando normalmente se vive de manera rústica por lo complejo de la vida en tan desolado medio ambiente.

jueves, 2 de mayo de 2024

El descubrimiento de las Islas Salomón: la "conquista" de Oceanía por parte de los españoles

En el año 1513 el extremeño Vasco Núñez de Balboa atravesaría por primera vez el itsmo de Panamá y se convirtió en el primer europeo que contemplaba la inmensidad del océano Pacífico, un "lago" inexplorado hasta ese momento. Dicho descubrimiento desde la cosmovisión europea planteó el arriesgado reto de explorarlo y asegurar nuevas tierras para los reyes españoles y en nombre de las cristiandad. A su vez de mantener la distancia entre españoles y la corona inglesa. Hace tan solo unos años antes, Cristóbal Colón había emprendido sus célebres viajes en busca de una ruta marítima hacia las indias, donde pretendían abastecerse de especias propias de la India así como comprobar de manera empirica que la tierra era por supuesto redonda y no plana como se venía descartando ya en el medievo. Por lo anterior, es decir, buscar una ruta marítima hacia el Oriente conocido y sus míticas riquezas, volverían a toparse marineros españoles con la idea de navegar las rutas o concepciones originales del celebre Colón. Y así lo hicieron, en los años subsiguientes, Magallanes en 1521, Jofre de Loaísa en 1526, Saavedra en 1527, Grijalva en 1536 y López de Villalobos en 1542 surcaron el Pacífico para conectar las costas americanas con las islas Molucas (También conocida como la isla de las preciadas especias), las Filipinas, China y Japón.
Tras varios años y gracias a la hazaña del fraile agustino Andrés de Urdaneta se pudo inaugurar, en los años 1565, la ruta de vuelta de Asia a América que seguiría durante siglos el galeón de Manila. El cual, comerciaba tanto con China y Japón así como las Filipinas, esta última donde tenia su base de operaciones. En pleno siglo XVI y ya establecida la ruta transpacífica, los intrepidos navegantes españoles dieron con un área completamente desconocida para ellos además de inexplorada ni cartografiada así como salvaje: Oceanía. También llamada pacífico sur, huelga recordar que para ese tiempo se desconocia de la existencia de Australia, Nueva Guinea o los archipiélagos de Melanesia y Polinesia. En cambio, se creía que en el sur se extendía un inmenso continente antártico, la llamada 'Tierra Austral'. Una presunta tierra inexplorada pero rica en presuntos recursos que los españoles querían descubrir y conquistar por las leyendas originarias en el seno de la antigua grecia. Para arengar la situación, en Perú, se hablaba de un territorio mítico que coincidia con la mítica tierra austral, en 1530, terminada la conquista de los territorios por parte de los españoles, una leyenda Inca hablaba sobre unas ricas islas en el occidente del territorio coincidiendo además con la historia bíblica de la islas de Ofir (Donde según los textos bíblicos se hallaban las minas del Rey Salomón).
Fue entonces cuando, en 1567 el gallego Álvaro de Mendaña y Neyra se involucra en la primera expedición marítima con objetivo encontrar todos estos míticos territorios. Entonces partió de El Callao una expedición mandada por Álvaro de Mendaña, llevando como capitanes de los barcos a Pedro Sarmiento de Gamboa y a Pedro de Ortega en búsqueda de las tierras aún inexploradas. Mendaña fue elegido para la empresa por su tío Lope García de Castro, gobernador interino del Perú. Además, al mando de dos Naos embarcadas con 156 hombres partieron el 19 de noviembre de 1567. Para el 7 de febrero de 1568 llegaron a la primera isla del archipielago, a la cual bautizaron con el nombre de "Santa Isabel". Este archipiélago más extenso, del que habían encontrado, uno anterior se pensaron que eran las islas de Salomón. Posterior se referirían a ellas como Salomón. Lo cierto es que, pronto desmintió sus esperanzas de haber llegado a un paraíso. Durante seis meses, que pasaron explorando Santa Isabel, Guadalcanal o San Cristóbal se produjeron escalados conflictos con los nativos. Según narran las fuentes, los nativos se mostraron hostiles abiertamente a los hispanos. "los indios acometieron a los nuestros con muchos dardos, flechas y alaridos; venían embijados (pintados), con ramos en las cabezas y unas bandas por el cuerpo", según describió el cronista Luis de Belmonte.
Álvaro de Mendaña. Pese a esta situación, los expedicionarios lograron pacificar y dominar al menos varias islas. No se encontró grandes riquezas, pero algunos creyeron hallar indicios de oro y especias, lo que indujo a Mendaña a retornar a Perú para reorganizarse. Álvaro de Mendaña finalmente intentó preparar la segunda expedición a las Salomón para colonizarlas e impedir que sirvieran de refugio a los piratas ingleses que atacaban a los buques españoles que comerciaban con las Filipinas. Fue el virrey del Perú, García Hurtado de Mendoza, quien autorizó y patrocinó la segunda expedición, aportando los efectivos militares, mientras que el mismo Mendaña convenció a mercaderes y colonos para participar en la empresa. Esta expedición era una empresa más ambiciosa que contó por dos naos, una galeota y una fragata, y contaba con una tripulación de 280 hombres además de un centenar de colonos que debían establecerse en las Salomón, entre ellos varias mujeres. Entre ellas se embarcaba Isabel de Barreto, que era esposa del navegante Mendaña. Las naves partieron de El Callao en 1595 y tras descubrir las Islas Marquesas, así nombradas en honor del virrey y marqués de Cañete, y pasar por las Islas Cook y Tuvalu, llegaron a las Islas Santa Cruz, al sur de las Salomón. En Las Islas Marquesas se toparon con ellas en un aproximado de un mes de travesía. Fueron bautizadas de esa manera en honor de la esposa del virrey, Magdalena Manrique, cuya intercesión había sido clave para la botada de las embarcaciones y la expedición. Al menos durante dos meses más pasaron explorando estas islas, allí donde se produjeron violentos enfrentamientos con los indigenas nativos de las islas. Para más mal, los enfrentamientos entre los españoles e indigenas no ceso. Así mismo la nave Santa Ysabel se perdió en la isla de Tinakula, sin embargo llegaron a fundar una colonia, llamada Puerto de Santa Cruz, en las Islas de Santa Cruz, en la actual provincia de Temotu. Esta isla de gran belleza disuadió a los tripulantes de las embarcaciones de que los marineros se habían perdido en el inmenso pacífico que no hacía más que mermar cada vez más la moral de la tripulación.
-63uVJ1MuADbzMtCToQkUCcbcXuU8rB9zD8lYxDaRYnWg5Qm8wCBeh-e8LFFy43glzM9YSe2-64gpkynf5g6ujcDD1S8HJ/s1017/ISS002-E-6386tinakula.jpg" style="display: block; padding: 1em 0; text-align: center; ">
Vista de Tinakula. Pese al avistamiento de Santa Cruz, las embarcaciones no llegarían a su destino. De hecho, a partir de ese momento todo fue una cadena de desastres. Tras estos últimos hallazgos de islas y a tan sólo 400 kilómetros de las Salomón, Alvaro de Mendaña enfermó de malaria y los colonos entraron en conflicto con los nativos. El 18 de octubre de 1595 Mendaña murió en la isla de Nendö y se hizo cargo de la colonia su esposa, Isabel de Barreto. Después de estos sucesos, decidieron abandonar las islas y ponerse a salvo navegando a Manila. La la travesía hasta Manila habría sido cuando menos penosísima. Se habla de su viaje de regreso que no contaban con provisiones, ni agua además de muchos hombres muertos a causa de las pestes. Incluidas la malaria que según narran las cronicas, habrían acabado con la vida del navegante gallego líder de la expedición original. Algunos inclusive narran, pedían que se hundieran las naves para morir todos de una vez por todas. El miedo e incertidumbre a aquellas tierras inexploradas, brumosas, salvajes y llenas de nativos hostiles mermaron todo atisbo de esperanza. Finalmente, apenas un centenar de supervivientes llegaron a Manila el 10 de enero de 1596.
Tras estas experiencias, los españoles perdieron el interés por las islas, aunque siguieron visitándolas durante el siglo XVII.

Las mareas rojas: el asesino invisible que venció a los monstruos del pasado y a los navegantes del presente

¿Qué tienen en común un reptil marino de 15 metros y un célebre navegante vasco del siglo XVI? La respuesta se esconde en una cadena aliment...