miércoles, 10 de junio de 2026

Ching Shih: La reina pirata que desafió a un imperio

A la muerte de Zheng Yi, marido de Ching Shih, un conocido pirata que había participado como corsario en luchas de la vecina Vietnam a nombre de la dinastía Tây Sơn, en circunstancias poco claras, algunos afirman murió tras caer de la borda de un barco durante un vendaval, Ching Shih tomó las riendas de su flota. Contra todo pronostico y al ser una mujer en ese tiempo, supo organizar efizcamente tanto a la Flota de la Bandera Roja y a múltiples líderes piratas de los demás barcos que componían juntos una fuerza formidable que aterrorizaría al mismísimo imperio Qing de China. Según se conoce de acuerdo a las crónicas del siglo XVIII, exigió un contrato matrimonial que le otorgaba el 50% del control y de las ganancias de la flota. Ella no se quedaba en tierra; gobernaba y navegaba junto a Zheng. De prostituta a Reina pirata. Como una historia que versa sobre una mujer pirata, su vida no fue fácil, se sabe nació alrededor de 1775 en Xinhui, Cantón y según historiadores más tarde trabajaría como prostituta de un burdel flotante de la ciudad. Finalmente ante la impotencia de los ejércitos imperiales para frenar el avance pirata, la dinastía Qing tomó una decisión desesperada: ordenó la evacuación radical de las costas, obligando a los habitantes a quemar sus aldeas y retirarse hacia el interior en un intento de asfixiar los suministros de los rebeldes. Sin embargo, aquel decreto de "tierra quemada" fue una maniobra que el Imperio lamentaría profundamente. Lejos de amedrentarse, Zheng Yi y Ching Shih reconfiguraron magistralmente su modelo de negocio; al encontrarse con un litoral desierto, trasladaron todo su poder al mar abierto, convirtiendo el delta del río de las Perlas en su feudo personal. La Confederación Pirata gracias a una audaz red de alianzas, la flotilla original de unos doscientos barcos se transformó en una colosal confederación de más de ochocientos juncos de guerra y centenares de embarcaciones de apoyo. Aquello ya no era una banda de forajidos, sino un auténtico ejército naval que sumaba a más de 60000 almas bajo una misma bandera, una fuerza superior a la de muchos reinos europeos de la época. La respuesta de las autoridades Qing.
La respuesta de las autoridades de Qing llegaría más pronto que tarde cuando empezaron a rastrearlos ante su mayor actividad. En 1808 Zheng Shi y Zhang Bao entablaron rápidamente una relación, Bao, fue basicamente el hijo adoptivo del fallecido Zheng Yi; este era basicamente el nuevo comandante de la flota pero bajo órdenes de Shi. Donde los piratas atacaron en septiembre, Zhang Bao logró primero atraer y luego emboscar a Lin Guoliang, general de brigada de Humen y destruyó su flota de 35 barcos cerca de la isla de Mazhou. Solo un mes después otro potente ataque que derrotó al teniente coronel Lin Fa.
Un soldado de la época de la dinastia Qing. Literalmente, la armada provincial de Guangdong quedó reducida a la mitad en cuestión de semanas; decenas de barcos imperiales fueron hundidos o capturados para sumarse a la propia confederación. El 21 de julio de 1809, sin embargo, la armada Qing asestó un duro golpe a la confederación pirata al matar a Liang Bao y destruir su flota de la Bandera Blanca en un enfrentamiento cerca de lo que hoy es el distrito de Jinwan, en Zhuhai, cuyo coste fue la pérdida del general de brigada Xu Tinggui. Lejos de disuadirla, la muerte de Liang y la pérdida de la Flota de la Bandera Blanca llevaron a Zheng Shi a ordenar una redada masiva en agosto de 1809. Dividió sus fuerzas en tres frentes: Zhang Bao atacó Dongguan con la Flota Roja, Guo Podai asaltó Shunde con la Flota Negra —dejando unos 10 000 muertos en seis semanas— y ella misma lideró la incursión en Xinhui. En septiembre, Zhang Bao destruyó una ciudad cerca de Humen y mató a 2000 personas, sumando más víctimas a una campaña que asoló la región.
El final acontecería para los mismos, cuando los chinos viraron hacia aquellos "Bárbaros extranjeros" de los cuales sabían podían sacar partido por lo que dejando el orgullo de lado decidieron trabajar con ellos, y un acontecimiento, la captura del bergantín Antonio Botelho Homen (Portugal) no hizo más que alentar esta opción: Inicialmente los lusos enviaron barcos para hostigar a los bandidos cuando se encontraban en la zona de la actual Hong Kong, poco después otros barcos reanudaron hostilidades que bloquearon el paso de la flota pirata china de la bahía de Tung Chung, sumados 93 barcos de la flota provincial que se unieron más tarde al bloqueo. Resulta que las condiciones climáticas adversas impidieron a los chinos de la reina pirata atacar a los mismos y escapar. Fue así de esta manera que estos últimaron al menos 70 soldados chinos, en el que la situación estaba en un punto muerto para las autoridades sino-portuguesas. Entre lanzamientos de brulotes incendiarios y en una posición ventajosa, los piratas meditaron el entregarse (según se narra por emancipación) del que no está claro si existió eventualmente una negociación o traición puesto que se afirma al final existieron impases entre Ching Shih y sus fuerzas. A ciencia cierta la coalición no cayó por la derrota militar, sino por una mezcla de presión externa, divisiones internas y una oferta política imposible de rechazar.

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