Durante siglos, los límites que separaban a ambos gigantes no eran más que líneas invisibles trazadas sobre la densa selva. En este territorio de nadie, los jefes locales jugaban a dos bandas, rindiendo pleitesía y pagando tributos tanto al trono chino como a las cortes birmanas para mantener la paz y su propia autonomía. Pero al final del día era un equilibrio delicado. Sin embargo, el descontento de la población local resultó evidente para los chinos quienes defendían para 1730 que podían con sus propias cosechas y no necesitaban de poderes extranjeros, resaltando que no necesitaban pagar tributo alguno a ningún gobierno extranjero. En 1732 se presentó así la primera escaramuza que enfrentaría los Qing donde una fuerza shan, compuesta principalmente por nativos sitió un campamento Qing en Pu´ er, Yunan, durante 90 días; en el que los chinos respondieron con al menos 5,000 soldados y levantaron el sitio. Los ejércitos avanzaron hacia el oeste pero poco pudieron hacer con la resistencia local. De esta manera y finalmente los Qing, emplearon otra forma de apaciguar el caos: optando en cambio aliarse con los sawbwas neutrales, dotándoles de títulos y poderes bajo la corte. Poco a poco y entre acciones chinas muchos jefes locales dieron el visto bueno a la poderosa corte de Pekín. Sin embargo pronto todo cambiaría con una nueva amenaza para los hijos del Mandato del Cielo...
VER PARTE II ACÁ:
En el caos de una Birmania fragmentada, surgió una llama que reescribiría el destino de la región. El año 1752 no fue solo una fecha, fue el nacimiento de una dinastía: la Konbaung. Como un río desbordado, su fundador, el rey Alaungpaya, forjó la unidad con hierro y voluntad, reconquistando gran parte del reino en apenas seis años. Pero la unificación no era suficiente; la ambición del nuevo trono no conocía fronteras. Con los estados Shan más cercanos ya recuperados, la mirada de Alaungpaya se dirigió hacia los confines olvidados del norte y este, tierras que habían sido devoradas por la sombra expansionista de la dinastía Qing décadas atrás. Tras sugerencias de los sawbwas a las autoridades para que se invadiera Burma y la fuerte presencia de tropas en la frontera del país por el conflicto con Siam, los chinos lanzaron un edicto para la reconquista de los territorios arrebatados.
La batalla, en el contexto que un ejército birmano compuesto por alrededor de 20,000 hombres encabezado por el general Ne Myo Thihapate partía de Kengtung para otra invasión Birmana de Siam, Liu Zao (ministro y funcionario destacado de los Qing) vio algunas disputas comerciales menores entre mercaderes chinos y birmanos locales para ordenar una invasión de Kengtung en diciembre de ese año 1765.
De esta manera prepararon la fuerza de la invasión que en este caso incluyó a tropas del Ejército del Estandarte Verde además de las milicias tai shan: en el que efectivamente sitiaron Kengtung y se encontraron con aguerridas tropas birmanas que ya poseían experiencia en batalla tras las guerras con Siam o Tailandia. De esta manera las tropas comandadas por el general Ne Myo Sithu lograron levantar el asedio a la localidad e inmediatamente persiguieron a los invasores llegando hasta la prefectura china de Pu´er siendo derrotados. Se sabe tras este resultado Ne Myo Sithu dejó una guarnición más reforzada y regresó a Ava, capital en ese entonces de Birmania. Por el bando imperial chino todo apunto a un desastre y el principal responsable de la campaña, el gobernador Liu Zao, trato de redimirse que ocultó primero el desastre pero luego decanto por una acción trágica, Liu se arrebató la vida al cortarse la garganta con un cuchillo de su escritorio dejando únicamente un escrito "No hay forma de devolver el favor del emperador. Merezco la muerte por mi crimen".

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