lunes, 17 de agosto de 2026

Evidencia fósil sugiere que grandes reptiles dominaron la cadena alimentaría aún en el Mioceno

En la época moderna solemos creer no sin razones que tras la extinción de los dinosaurios por la caída de un colosal meteorito a nuestra tierra, estos gigantes pasaron su protagonismo ecológico directamente a los mamíferos que hasta poco vivían básicamente a sus sombras, lo cierto es que, si bien esto último es cierto, los mamíferos en realidad sobrevivieron o mejor dicho coexistieron con algunas especies o clados igual de intimidantes.

Sí hablamos de reptiles, los mismos que en su gran mayoría desaparecieron de la faz de la tierra por la probabilidades universales, y la hecatombe de Chicxulub; sin embargo, ya no hablamos de los grandes sauropodos, ornitisquios, o terópodos. Sino de Neoreptiles (Reptiles modernos) pero que la palabra "modernos" no te engañe, en realidad muchas especies en ese momento su aspecto como ferocidad eran igual de terribles que en eras pasadas.

En ese sentido un nuevo estudio apunta en esa dirección para la zona que compone la actual Suramérica, durante el Mioceno, es decir, hace 23 – 5.3 millones de años, en el que un vasto lago cubría gran parte del continente, hogar desde tortugas gigantes y cocodrilos.

En el que sus orillas albergaban serpientes de gran tamaño, mamíferos dientes de sable, aves del terror y sebécidos. De acuerdo con el nuevo estudio publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology, los cocodrilianos eran con mucho el grupo de depredadores más importante de este habitat.

"Había tanta presa disponible que los depredadores mamíferos no podrían haberla comido toda", afirmó Oscar Wilson, investigador postdoctoral de la Universidad de Helsinki.

Y agregó "Nuestro nuevo estudio demuestra que los cocodrilos, en particular, eran los depredadores más importantes de la región, especialmente a la hora de cazar presas grandes".


Reconstrucción de un sebécido: A diferencia de los cocodrilianos actuales, estos depredadores del Cenozoico poseían patas erguidas y alargadas que les permitían cazar a gran velocidad en tierra firme. Pertenecientes a los notosuquios, este linaje de arcosaurios sobrevivió desde el Cretácico Superior hasta bien entrado el Mioceno.

Hace 10 millones de años en las orillas del lago habitaban también una gran variedad de herbívoros, como por ej. Perezosos terrestres gigantes, gliptodontes, y diversos grupos de ungulados.

En ese sentido los investigadores fineses resaltan los herbívoros en realidad eran igual de gigantes, pero, ciertamente competían al mayor depredador de la época con 7 metros de largo y 1,800 kilógramos de peso el Purussaurus neivensis un pariente de los caimanes modernos.


Foto: Oscar Wilson | Mandíbula de Xenastrapotherium kraglievichi que presenta marcas tanto de depredación por Purussaruus neivensis como de posible carroñeo por parte de Langstonia huilensis. 

Lo que científicamente, significa que Purussaurus ejercía una presión de depredación tan alta que controlaba el número de herbívoros, evitando que sobrepastorearan y manteniendo el equilibrio del ecosistema. Si Purussaurus desaparecía, la población de herbívoros explotaría, agotando los recursos vegetales.

La investigación apuntaron se baso en análisis de fósiles conservados en colecciones de museos las marcas de mordeduras y dientes dejados por los depredadores en fósiles de sus presas. Los fósiles examinados comprendían entre 10,5 y 16 millones de años de antiguedad.

"La frecuencia de las marcas que probablemente dejó el Purussaurus sugiere que era un depredador importante en estos ecosistemas tropicales", puntualiza Wilson.







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