Durante décadas, se sabe que la cultura popular nos vendió la icónica imagen del Jurásico y el Cretácico: Donde enormes reptiles dominaban la Tierra mientras nuestros ancestros, unos pequeños mamíferos del tamaño de roedores, se escondían aterrorizados bajo sus sombras. Sin embargo, la paleontología moderna está cambiando esa narrativa y revela una realidad muy diferente.
Al mirar el registro fósil, surge un fenómeno extraño: había miles de especies de dinosaurios gigantes y medianos, pero poquísimas de tamaño pequeño como son menos de 10 o 15 kilos. ¿La razón? Todo apunta que los mamíferos ya habían conquistado y blindado ese territorio.
Cierto tema volvió a cobrar relevancia cuando un nuevo estudio apunta precisamente en esta dirección de acuerdo con el mismo publicado en la revista Evolution que analizó mediante modelos matemáticos la evolución del tamaño corporal en animales.
En dicha investigación se asegura que si bien la fisiología y la demanda energética explican las dimensiones de mamíferos, tortugas y aves voladoras dichos factores no justifican por qué los dinosaurios no desarrollaron especies mucho más pequeñas.
A diferencia de los mamíferos, que nacen con un tamaño relativamente cercano al de sus padres y se desarrollan rápido gracias a la leche materna, los dinosaurios nacían de huevos; incluso el aterrador Tyrannosaurus salía del cascarón pesando apenas pocos kilos.
Lo que significaría que las crías de los grandes dinosaurios tenían que pasar por todas las etapas de tamaño, es decir, desde muy pequeño, pasando por mediano y grande antes de alcanzar la adultez: En cada fase de su crecimiento, la cría de dinosaurio debía competir por comida con especies que ya estaban adaptadas a ese tamaño.
El estudio establece también que los primeros mamíferos prosperaron efizcamente gracias a que aprovecharon los nichos ecológicos para organismos pequeños lo que habría afectado las vías evolutivas para que los dinos adoptaran tamaños diminutos al menos a la escala que lo hacían los mamíferos de esa era.
"Sabemos, con base en observaciones de animales vivos y en el registro fósil, que la mayoría de los grupos de animales cuentan con miembros que alcanzan tamaños corporales muy reducidos, y que estos animales pequeños suelen dominar sus ecosistemas", manifiesta la coautora del mismo Stephanie Lechki, paleontóloga de la Universidad Princeton.
"Por lo general, un animal pequeño requiere menos recursos y puede alcanzar la madurez reproductiva y procrear más rápido que un animal de gran tamaño", acota.
Los mamíferos prehistóricos no eran simples roedores genéricos los estudios recientes demuestran que había una diversidad asombrosa: Comedores de insectos, trepadores, excavadores e incluso carnívoros capaces de cazar crías de dinosaurio como el famoso Repenomamus.
Esqueleto de Gobiconodon ostromi, mamífero que habitó durante el Cretácico Inferior, en la Era de los Dinosaurios; se sabe que se alimentaba probablemente de dinosaurios de pequeño tamaño.
Eran animales de sangre caliente, con sentidos muy desarrollados para la noche y dientes especializados para procesar sus comidas de forma eficiente. Para un dinosaurio bebé o una especie de dinosaurio diminuto, competir contra esa artillería de adaptaciones en los bosques de la época era una batalla cuesta arriba.
El dato: En lugar de ver a los mamíferos como simples víctimas de los gigantes, estudios recientes sugieren una competencia ecológica de doble vía. Al estar altamente especializados en los nichos nocturnos y de menor tamaño, los mamíferos mantuvieron un firme dominio en la base de la cadena trófica, mientras que las propias crías de los grandes dinosaurios abarcaban los espacios de tamaño medianos durante su desarrollo.
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