martes, 10 de marzo de 2026

Las mareas rojas: el asesino invisible que venció a los monstruos del pasado y a los navegantes del presente

¿Qué tienen en común un reptil marino de 15 metros y un célebre navegante vasco del siglo XVI? La respuesta se esconde en una cadena alimenticia letal. Las toxinas producidas por microalgas, responsables de las temidas mareas rojas, han dejado un rastro de muertes masivas que une la paleontología con la historia naval. En este artículo, exploramos cómo la biología marina fue capaz de doblegar a los monstruos más feroces del pasado y a los marineros más valientes de la historia.
Breve historia de Elcano y su expedición tras Magallanes: Juan Sebastián Elcano, sobre quien en principio versa esta historia para los que no lo conozcan fue un célebre marino español, conocido por realizar por vez primera la hazaña de la Circunnavegación del mundo, de la que se tiene constancia, completó tras la muerte de Fernando de Magallanes líder de esta expedición que lamentablemente perdió la vida, en un hecho insólito tras una arenga bélica con nativos filipinos de la isla de Mactán (Historia que traeré para otra ocasión). La Circunnavegación de la tierra el 6 de septiembre de 1522, por tanto, significó una de las mayores gestas marítimas de la historia de la navegación. Algo que para entonces con escaso conocimiento de la tierra y aún más los mares, fue todo menos seguro. Imaginar, pueblos bélicos y choques culturales en tierra, caminos inseguros, condiciones adversas según el tiempo climático y pillajes de toda la vida, mares significaron peligro, solo marineros experimentados podrían haber logrado tal hazaña suicida al igual que el primer viaje de Colón a América. Al menos en tanto Magallanes como Elcano sabían ya que la tierra estaba conectada con rutas maritimas inexploradas sí, pero esperando ser navegadas. En 1519 embarcan en la expedición a las islas de las Especias (O islas Molucas) de cinco naos bajo el mando de Fernando de Magallanes. Navegaron hacia el oeste, pasando por Sudamérica y por tanto pasando del Atlántico al Pacífico (En el Estrecho de Magallanes); el Pacífico bautizado así por el mismo Magallanes debido a la calma de sus aguas en ese momento, cosa que más adelante conocería adversas por otras razones. Tras esto, llegaron a la isla de Guam en la actual Micronesia. Magallanes, las llamó "Islas de los Ladrones" por un conflicto con los nativos Chamorros que intentaron llevarse una de sus chalupas. Aquí pudieron finalmente obtener fruta fresca y agua necesarias para el viaje y combatir el temido escorbuto. Además de incontables inclemencias propias del viaje desde las Canarias, desde donde se aseguraron de ir bien pertrechados. Avistaron finalmente la isla de Samar, Filipinas y desembarcaron en Homonhon. Fue en este archipiélago donde se presentó la batalla de Mactán, donde murió Magallanes, a manos de los guerreros del poderoso cacique Lapu-Lapu en un ataque donde resultó herido primero en una pierna con una flecha envenenada y luego atacado con lanzas de bambú y cimitarras hasta que cayó en la orilla de la playa.
El evento fue el que cambió el curso de la historia, ya que tras la muerte y la de otros capitanes, la flota quedó desorganizada hasta que Juan Sebastián Elcano eventualmente asumió el mando de la nao Victoria para emprender el regreso. Sin embargo, los giros de las historias como la vida no son perfectos y si bien todo parecia pintar bien para la flota, tras la reparación de los percances y su regreso al viejo mundo tras abastecerse en las Molucas, los sobrevivivientes se vieron involucrados en un evento particular en un festín con un pez de gran tamaño en pleno Océano Pacífico central, en el que el pez se describió más tarde tenía un aspecto "con dientes como de perro", los oficiales que lo consumieron cayeron enfermos. —incluyendo a Elcano—. Elcano no murió de inmediato, sino que agonizó durante varios días hasta fallecer el 4 de agosto de 1526. Ahora se sabe o al menos se sospecha que el espécimen pudo tratarse de una "barracuda" (Sphyraena barracuda): el cual encaja perfectamente con la descripción del navegante Andrés de Urdaneta, quien sobrevivió al episodio. La "barracuda" es un pez muy toxico por su presencia de la ciguatera, sin embargo se desconocía este mal. En palabras sencillas, pero de manera fascinante los peces depredadores cargan con esta toxina a través de la cadena alimenticia, es decir, comienza todo con las microalgas llamadas dinoflagelados (específicamente del género Gambierdiscus toxicus), estas algas crecen adheridas a los corales muertos o sobre otras algas en los arrecifes tropicales, los peces pequeños se alimentan de las algas en el arrecife y consumen a los dinoflagelados, almacenando la toxina en sus tejidos, con la caza de los peces más grandes esta se transfiere a sus depredadores, y es acá donde éstos almacenan entre más viejos y grandes el susodicho mal. La ciguatoxina es una neurotoxina muy resistente: no se destruye al cocinar, ni al congelar, ni con cítricos.
En retrospectiva y yéndonos muchísimo más atras en el tiempo, mortandades de animales prehistoricos se han registrado también que se presume fueron ocasionadas por toxinas prehistóricas, como por ejemplo, en Ictiosaurios, un orden extinto de saurópsidos ictiopterigios, que vivieron desde el Triásico Inferior hasta el Cretácico Superior (aproximadamente 245 y 90 millones de años). "Los ictiosaurios eran 'delfines' de la prehistoria: pero eran reptiles perfectamente aerodinámicos que dominaban los océanos con una agilidad asombrosa. Sin embargo, ni siquiera su velocidad ni sus enormes ojos pudieron detectar el peligro microscópico que se escondía en el agua." En varios yacimientos se han hallado grupos de estos reptiles marinos que parecen haber muerto "de golpe" y sin señales de ataques. Una de las teorías científicas más fuertes es que quedaron atrapados en una marea roja masiva, inhalando gases tóxicos al salir a respirar a la superficie. Un ejemplo particular es el de El "Cementerio" de los Gigantes: Shonisaurus popularis (Nevada) En este sitio se encontraron restos de unos 37 ictiosaurios gigantes (del género Shonisaurus), que medían hasta 15 metros de largo (como un autobús escolar), lo extraño es que: -Todos murieron al mismo tiempo. -Eran adultos sanos, no había crías ni individuos enfermos. -No había signos de ataque de depredadores. Con lo que la mayor teoría apuntaría a una marea roja que los afectó terriblemente sucumbiendo sí hace 230 millones de años, fecha que nos explota la cabeza, pero que nuestra tierra ha vivido, geológicamente hablando. En la prehistoria por tanto una marea roja masiva pudo haber envenenado bancos enteros de peces o calamares, cuando los Ictiosaurios se daban un banquete con ellos, pero también sin saberlo estaban ingiriendo dosis masivas de toxinas en cuestión de minutos. (Algo similar a lo ocurrido con nustros exploradores en el tiempo moderno pero recuerda lo secretos que guardan la mar desde tiempos inmemoriales y misteriosos ajenos a nuestra brevísima historia).

Las mareas rojas: el asesino invisible que venció a los monstruos del pasado y a los navegantes del presente

¿Qué tienen en común un reptil marino de 15 metros y un célebre navegante vasco del siglo XVI? La respuesta se esconde en una cadena aliment...